Perdonad la intimidad. En mis últimas sesiones de radioterapia, ya superadas, una serie de efectos secundarios combinados me tumbaron, físicamente. No le ocurre a todo el mundo, pero a mí me dejaron en la cama, agotado. Vas asumiendo como eres de fuerte cuando te ponen a prueba. El único aliciente que tenía era no fallar a mi cita con el artículo diario. Y entonces llamó mamá. Desde que mi padre tuvo un infarto conduciendo en Barcelona, ​​después de visitar a sus cuatro nietos, han decidido que sólo pisan esta avenida y la ciudad por causas…