Cenábamos pronto, a las 7 de la tarde, y había épocas en que mi padre bajaba después de cenar al taller para acabar los trabajos que tenía pendientes. Yo a veces le hacía compañía y curioseaba, siempre después de hacer los deberes. Tenía muy claro que de mayor sería carpintero, como él, como mi abuelo y como mi bisabuelo. Estaba orgulloso de tener un padre artesano que sabía hacer puertas, ventanas, mesas, sillas y muebles a medida. Aquel diciembre el hombre estaba estresado por un encargo: una mesa de ping-pong que le había pedido un…